Nuevo Gigante, Psicología del Liderazgo
Psicología Psicología del Liderazgo

Revalorizando el camino: la gratitud del lider21 min read

Un aspecto clave para sentirte cómodo en el lugar que trabajas y con el rol que realizas, es sin duda el valor que le das a aquello que haces. ¿Estás feliz con el trabajo que realizas? ¿Lo disfrutas o más bien lo padeces? ¿La única retribución que sientes es aquella que llega a final de mes? ¿Sientes que tu trabajo es importante, no sólo para los demás, sino para ti? Estas preguntas son claves para comprender el trasfondo de nuestra estabilidad psicológica, familiar, productiva y laboral.

Sirvámonos de un escenario ya conocido.
En una entrada anterior hablábamos sobre la dinámica que mantenía Álvaro y Valeria. Álvaro menospreciaba su trabajo ocasionando en Valeria sentimientos de tristeza e inseguridad. 

La pregunta es la siguiente:

¿por qué los comentarios de Álvaro calaron tan profundo en Valeria?

 

Al menos por dos motivos:

  • Porque, siente que su trabajo no es importante. Aspecto que ocasiona tristeza y desmotivación con aquello que hace
  • Porque, siente que no tiene los conocimientos necesarios. Aspecto que la hace sentir insegura e incompetente.

En este artículo nos centraremos en el primer motivo.

Sísifo: la misma roca, la misma cuesta ¿distinto resultado?

Nuevo Gigante
El mito de Sísifo nos ayuda a comprender mejor sobre el trabajo y su recompensa

Sísifo fue un rey griego que cometió el crimen de desafiar a los dioses. Estos, a su vez, le confinaron al Inframundo condenándolo por la eternidad a subir una roca desde la base de una montaña hasta su cúspide para, una vez llegando a la cima con ella, ser testigo de cómo ésta se desplomaba cuesta abajo volviendo al punto de inicio.
El mito de Sísifo nos ayuda a visualizar el esfuerzo que no tiene fin y la inutilidad de ese esfuerzo. El relato es una metáfora acerca del trabajo absurdo y sinsentido del cual no se obtiene retribución alguna. El problema, claramente radica en no obtener retribución a cambio, pero otro punto decisivo es el carácter eterno de quien está obligado a hacer algo inútil a perpetuidad. Sin mérito.

La proeza de Sísifo al cargar disciplinadamente una pesada roca a cuestas termina siendo no más que un absurdo desperdicio de tiempo y de energía. Al margen del mito, muchas personas en estos momentos sienten esa roca sobre sus hombros, la misma roca, cada día.

La percepción que tiene Valeria frente a sí misma tanto a modo personal desempeñando a diario una función en la empresa, así como la percepción que tienen sobre ella sus compañeros y jefe, será decisiva para sentirse cómoda y satisfecha en su puesto de trabajo.

Sentirse cómodo en donde se está es necesariamente un aspecto de disposición compartida. Por un lado, de quien desea formar parte; por otro, de quien o quienes te hacen parte

Tomemos el caso del profesor o profesora que es un tipo de líder, que tiene como misión sacar lo mejor de cada estudiante no sólo a nivel intelectual y académico, sino también, a nivel valórico, pues con su ejemplo y trato tiene la posibilidad de incidir profundamente en el ideario emocional del estudiante: para bien o para mal. 

Existen profesores de todo tipo, lo sabemos. Pero, ¿qué pasa con los que usan su posición para inflingir daño, muchas veces a conciencia? Un profesor debe cuidarse de sobremanera de no exponer al ridículo a algún alumno sin importar el estado de ánimo que lleve consigo a clases, aún cuando la conducta del estudiante fuera, sin lugar a dudas, deficiente a decirlo menos. Todos podemos estar tristes o enojados con una situación, pero eso no exime a nadie de responsabilizarse frente a su regulación emocional.

Muchos de nosotros o conocidos nuestros, han o hemos sido  víctimas en mayor o menor medida del despótico poder del profesor o profesora que a través del miedo intentaba conseguir respeto. 

Se te llamaba a la pizarra y, por si no fuera poca la vergüenza y el miedo natural a exponerse a las inquisidoras miradas de los compañeros; él o ella, asestaba el golpe de gracia gastándose una broma ingeniosa de aquellas buscando la aceptación popular. A toda costa y sin escatimar daño.

El escenario resulta  archiconocido, pero no por eso menos cruel.

El docente es alguien crucial a la hora de hacer sentir a un alumno parte de un grupo. Si bien, no comparte con los alumnos al mismo nivel, es por medio de esa asimetría en cuanto tiene la posibilidad de incidir favorable o destructivamente para con la percepción, y posteriormente, aceptación que los demás puedan llegar a tener con su compañero o compañera. Tener ese nivel de responsabilidad hace que como líder, imperiosamente deba tener los pies bien puestos en la tierra, motivando, reforzando y significando los vínculos que los alumnos mantienen hacia su persona, pero sobre todo, entre ellos mismos. Congeniando todos estos factores junto a una buena disposición y entrega, su clase definitivamente será celebrada en un ambiente propicio, dando paso a la genuina atención, al aprendizaje activo y a la sana interacción. 

Quién no tuvo un profesor o profesora del tipo no soy de evaluar con la nota máxima porque sólo Dios puede hacerlo; ó, porque nada ni nadie es perfecto, ni usted ni yo

Nuevo Gigante
Se aprende con el tiempo que ese viciado comportamiento en un líder es fruto de limitaciones personales que se vuelcan hacia los demás

Muchos de nosotros nos hemos encontrado con un profesor, pareja, o hasta padre y/o madre, incapaces de valorar nuestro esfuerzo. La experiencia debe hacernos competentes para la identificación de estas personas que, en lugar de hacernos la carga más liviana de sobrellevar, se empeñan en sumarnos más rocas (incluso las de ellos mismos) en una cuesta interminable que ni ellos sabrían con seguridad subir. No es sano que existan personas dispuestas con una predilección casi deportiva por señalar errores e incapacidades ajenas. No es sano, por cierto; pero, tampoco es sano para nosotros tener que aguantarlos. En primer y último lugar, date cuenta de cuál es y no es tu propia roca.

El valor del trabajo como eje angular

El trabajo es un medio para conseguir un fin. La roca simboliza el problema, mientras que el esfuerzo realizado es el trabajo que implica sortear los obstáculos: la sed de Sísifo, el sacrificio, la pereza, el desánimo. Sin embargo, esto último, no tiene razón de ser si la roca no se queda finalmente en el lugar previsto. El problema no es la roca, porque el trabajo (indistintamente el trabajo que sea) es algo ineludible que cuenta, a su vez, con un valor en sí mismo, el cual dignifica a quien lo realiza, porque nos hacemos merecedores, conquistadores de lo ganado.
Nos hace, en perspectiva, valorar nuestro tiempo y esfuerzo.

Mucho del sinsentido (no de inacción) que guarda Valeria para con su trabajo no es exclusivamente responsabilidad de ella, sino de un líder incapaz de incentivarla

Es necesario que el líder sea lo suficientemente abierto emocionalmente para reconocer y manifestar el buen trabajo realizado a sus trabajadores porque eso fortalece su vínculo con ellos, mejora el trabajo en equipo y brinda la satisfacción personal del trabajador. La conexión que experimentas con lo que haces, sin importar lo que sea se debe a múltiples factores. No todos los días se cuenta con el mismo enfoque y disposición, por lo que se vuelve crucial que alguien reconozca lo que haces.

Si tu trabajo no es tomado en cuenta, ¿te motivarás diariamente siendo perseverante incluso frente a las dificultades para pasar desapercibido? Lo más probable es que no.
Será normal entonces que te acometa un sentimiento de impotencia y soledad. El sinsentido es una de las peores sensaciones que se puede llegar a experimentar
porque va en detrimento, por un lado, directamente de la percepción personal que hacemos sobre nosotros; mientras que, por otro, en el ámbito laboral, perjudica drásticamente la motivación decayendo consigo la productividad.

El sinsentido es una de las peores sensaciones que se puede llegar a experimentar porque va en detrimento, por un lado, directamente de la percepción personal que hacemos sobre nosotros; mientras que, por otro, en el ámbito laboral, perjudica drásticamente la motivación decayendo consigo la productividad.

Nuevo Gigante
Ser reconocido brinda satisfacción y enfoque elevando consigo la productividad

Es necesario que el líder sea lo suficientemente abierto emocionalmente para reconocer y manifestar el buen trabajo realizado a sus trabajadores porque eso fortalece su vínculo con ellos, mejora el trabajo en equipo y brinda la satisfacción personal del trabajador. La conexión que experimentas con lo que haces, sin importar lo que sea se debe a múltiples factores. No todos los días se cuenta con el mismo enfoque y disposición, por lo que se vuelve crucial que alguien reconozca lo que haces. Si tu trabajo no es tomado en cuenta, ¿te motivarás diariamente siendo perseverante incluso frente a las dificultades para pasar desapercibido? Lo más probable es que no.
Será normal entonces que te acometa un sentimiento de impotencia y soledad.

 

Nuevo_Gigante_icon_color

Un líder siempre debe, si el trabajo se hizo bien, reconocerlo. Reconocer el trabajo bien hecho no habla bien de un líder tan sólo a nivel de liderazgo y entrega, sino, además, a nivel humano

-

Refuerzo positivo: aceitando la pieza

La gente de éxito siempre dice: “gracias”. Se da cuenta de que es sano reconocer un trabajo bien hecho.
Andrew Matthews
(1988~) Escritor y Dibujante galés

Lamentablemente es casi una realidad que haya, en número, más personas hoy en día sintiendo que en sus labores cotidianas cargan con una pesada roca. ¿Sentir el trabajo como castigo o sentir el trabajo como un sinsentido?  El valor de lo que haces definitivamente irá de la mano de lo que piensa tu superior, eso moldeará la percepción que tienes de lo realizado. 

El buen líder jamás se encuentra en una esfera distinta que los empleados: un buen líder sabe que existe interdependencia de partes, tanto así de quienes le rodean y dependen de su criterio, buen juicio y comprensión; así como del líder que, a su vez, dependerá de ellos para poner en marcha el trabajo y concretarlo.
A un jefe también se le evalúa por su trabajo aún cuando él mismo sea su propio jefe.
Sin duda, este tema lo trataremos en otro artículo.

Ahora bien, en cuanto a lo anterior es que se hace forzoso notar que muchos jefes piensan erróneamente que, cuando no se realiza el trabajo el problema es interno y atañe únicamente a aquellos que se desempeñan en labores similares (compañeros de trabajo). 

Nuevo Gigante

¿Pero, qué ocurre cuando el trabajo va bien y se consiguen los resultados esperados? ¿el líder le otorga crédito a los que estuvieron con él y lo hicieron posible? En muchos casos, lamentablemente, no. 

Existe algo a lo menos curioso y que con frecuencia ocurre más de lo confesable y es que, cuando el jefe por envidia o celos de alguien que es hábil en su trabajo tienda a minimizar su logro. 
Lo cierto es que es proporcional: minimizar el logro de otro es finalmente minimizar a la persona. 
Un mal líder es aquel que resta mérito a su equipo endiosándose a sí mismo.

Hay jefes que se sienten venidos a menos cuando alguien hace bien su trabajo, porque desean ser sólo ellos quienes brillen. Resulta esto último una tamaña inconsistencia, al tiempo que habla mucho sobre su calidad humana.

Un buen líder observa y jamás deja de investigar las cualidades de su equipo tanto en conjunto como individualmente. Comprende que las personas a su alrededor trabajan junto a él y no para él. 

Un líder opera como canalizador de energía develando los talentos y fortalezas de cada pieza que compone su equipo en función de la eficacia demostrada con respecto al puesto que ocupa. Por lo que, si un líder se percata que un empleado rendirá mejor en otro puesto, indudablemente debería cambiarlo de puesto, ya que esto devendrá en un beneficio para el trabajador mejorando su bienestar personal al tiempo que mejorará el bienestar productivo de la empresa.

Nuevo_Gigante_icon_color

Reconocer las cualidades en equipo e individualmente premiando el buen desempeño es aceitar la pieza. Aceitar la pieza es dotar de herramientas y capacitación suficientes a un empleado para que consiga hacer su trabajo con el mejor desempeño técnico posible procurando no descuidar el plano humano haciéndolo sentir valorado y necesario

-

Otro punto importante es que, no por saber las cualidades de cada persona y brindarles mérito, incluso en público, quiere decir que se desatiende el equipo. Hay jefes que son capaces sólo de apelar al equipo, a esa “ambigüedad sin forma”, que supone hablar desde la abstracción. En lugar de fomentar también las individualidades. Esto, nuevamente, porque hay jefes que sienten que el buen trabajo les hace sombra.

Por ejemplo, en el fútbol o cualquier deporte grupal, tenemos la idea que cuando se pierde, todo el equipo debe hacerse cargo de lo sucedido, ¿verdad?.No obstante, las individualidades, errores y aciertos también deben ser evaluados, premiados y castigados. Resulta injusto que algunos sin tener arte ni parte salgan trasquilados. Eso no es justo (se sabe) pero tampoco ético. 

Trabajar para otros, trabajar para nosotros: un acuerdo de dinámicas

Encuentra la felicidad en el trabajo o no serás feliz. 
Cristóbal Colón
(1451- 1506) Navegante genovés

Encaríñate con tu oficio, por pequeño que sea, y descansa en él. 
Marco Aurelio
(121- 180) Emperador y Filósofo romano

Algo cobra valor no tan sólo en la medida en que vaya en ayuda de los demás sino de uno mismo. En el caso del trabajo, cobrará valor siempre y cuando nuestra percepción y autoconcepto de lo que hacemos encuentre sensato equilibrio entre sacrificio, entrega y motivación. A menudo estamos tan preocupados de ejecutar una labor (una tarea para la escuela, un informe o documento para el trabajo, una entrada para un blog, etc.) visualizándola desde un inicio como un problema a solventar. Es verdad que la urgencia por entregar algo rápido para desentendernos pronto de esa “espina en el costado” o incluso, el válido deseo de mostrarnos como individuos productivos y eficientes hacia los demás termina por angustiarnos generando ansiedad; hace que en cualquier caso, claramente, los extremos sean malos.

Si bien lo importante de realizar un trabajo son los objetivos cumplidos, no hay que olvidar que muchas veces el trabajo no es el problema sino con qué disposición lo afrontamos; pues ese podría ser el mayor problema.

¿Con qué propósito trabajamos? ¿Trabajamos únicamente para llegar a fin de mes o acaso trabajamos para contentar a otros con aquello que se nos pide que hagamos? Definitivamente por ambas, sin embargo, también la mayor de las respuestas debiera ser “que trabajamos por y para nosotros”.

El trabajo como acto en sí mismo debería ser comprendido como un territorio que genere motivaciones en lugar de debilitarlas.

Nuevo Gigante
A pesar de lo trabajoso que pueda llegar a ser un problema, que nuestra disposición jamás sea el problema

La motivación es el punto clave para obtener la energía y equilibrio necesarios para seguir cuando algo se dificulta. Es mediante el trabajo y por medio de sus motivaciones: el dinero, el reconocimiento, el aprendizaje y nuestra propia satisfacción personal y privada, lo que le dará valor a lo que hacemos a diario. Debemos ahondar en las motivaciones que hay detrás de lo que hacemos todos los días. No es de extrañar que la paga a fin de mes sea lo único atrayente de tu trabajo si este se torna aburrido y poco desafiante. De ser así, entonces, conoces la sensación de desgano, frustración e irritación con la que se experimenta cada día conforme avanza el nuevo mes y el dinero escasea. La ansiedad y la angustia se hacen presentes a cada tanto cuentas los días faltantes para el próximo pago.

Nuevo_Gigante_icon_color

Muchas veces el problema de fondo radica en la recepción anímico-emocional de la cual disponemos durante el proceso. Creer que el trabajo es una pesada roca no hace más difícil el trabajo que tener una pesada disposición a cargarla en los hombros. Finalmente, todo es una cosa de perspectiva

-

Si sientes que ha sido de ese modo hasta ahora, te invito a cambiar el enfoque.  ¿Cómo?

Disfrutando del proceso.

Puede que parezca una ingenua imposición, pero la verdad es que no hay otra salida, porque de no hacerlo te condenas a replicar y aumentar tu nivel de frustración cada día. Ahora, disfrutar del proceso de lo que haces implica necesariamente disfrutar del proceso recreativo que tiene el trabajo al margen de si sientes que el trabajo que tienes te llena o no.

Cuando llega el momento de vacaciones tus vacaciones comienzan desde que sales de casa, no necesariamente llegando al lugar de destino, ¿verdad? Pues con la visión que tenemos del trabajo/objetivo, no funciona muy distinto. Comprometerte a la fuerza se hace necesario por tu propia satisfacción. Bien puedes trabajar en algo que no te llena en absoluto o desempeñar una función que no termina por convencerte debido a su labor. No obstante, piensa, ¿para quién resulta poco relevante lo que haces? Usualmente, la respuesta es la misma: sólo para ti. Lo que sí es relevante es que jamás reniegues ni critiques tu obra. Criticar tu obra, para este contexto, es dejar de comprometerte contigo mismo. 

Te damos 5 tips infalibles para tener mejor disposición frente al trabajo

Nuevo Gigante
Haz el trabajo con mejor disposición y terminará teniendo mayor sentido

1.- Confía en lo que puedes hacer

Valora tus habilidades y depura tu método. Cada vez que creemos que podemos hacer algo estaremos más cerca de alcanzar lo que tanto visualizamos. Recuerda que siempre habrá algo en lo que te destaques, aunque quizá aún no lo sepas eso no quiere decir que no exista. Encontrar tus habilidades es parte de un proceso que, mientras antes comiences, más rápido llegarán las respuestas. Hay un potencial esperando.
Cunado no puedas confiar en ti, confía en lo que sabes hacer mejor y enfoca todas tus energías a ello, porque eso es lo que te dará la seguridad que necesitas para creer en ti. Es tan sólo cosa de tiempo.

2.- Aprende de tus fracasos: ensayo y error

Ensaya y no temas al fracaso, porque sin fracaso no se reinventar la estrategia. Ensaya y no temas al fracaso, porque, recuerda que el fracaso moviliza a reinventar la estrategia. Aun cuando fracasar se encuentre a la vuelta de la esquina y la sensación de perder esté al acecho paralizándote, recuerda siempre que jamás somos el fracaso. El fracaso debe ser entendido tan solo como lo que es,  como una circunstancia y no como un evento definitorio. Siempre que tengas los ojos y el corazón dispuesto, el fracaso te ayudará a saber qué es lo que debes cambiar la próxima vez. El fracaso bien recibido te otorga perspectiva, aprendizaje y resiliencia frente a las adversidades.

3.- Resignifica el trabajo, con razones

Dale sentido al trabajo en función de las motivaciones que te mueven a hacerlo. Saber exactamente las razones concretas por las cuales me encuentro haciendo lo que hago me mantendrá enfocado. Reducir las distracciones es clave porque muchas de las distracciones no existen realmente, nosotros nos las imponemos. Por ello, pregúntate a menudo (tanto en momentos de felicidad como en momentos de ahogo) ¿por qué trabajo? ¿cuál es mi meta?

4.- Bien, ya conozco mi potencial, y ahora qué…

Entrénalo.
El consejo peca de obvio, pero no es en exceso redundante cuando te tomas demasiado tiempo en ponerte en marcha, porque cuando te pones en marcha surgen problemas con el método y eso conlleva a replantearse la forma. No te paralices y explota incansablemente tu potencial como si de un precioso yacimiento se tratara. Sacar a relucir tu potencial se consigue puliendo la piedra a fuerza de disciplina. Un diamante es una piedra bruta hasta que se le despoja de lo que le sobra. Regocíjate de lo bien que lo has hecho y cultívalo a diario. El potencial se entrena: cualquier talento que se descuida se oxida.

5.- Prémiate

Reconoce el mérito de tus acciones porque hacerlo contribuye directamente a tu satisfacción personal y mejora la percepción que tienes de ti. Cuando reconoces tu buen trabajo te haces responsable aún cuando no comprendas la  dimensión del logro. Tu confianza lo agradecerá, porque se verá reforzada mientras sin notarlo construyes hábitos. De esta manera, una tarea de similares características será mucho más fácil de superar, ya que contarás con competencias y respuestas que antes desconocías. Punto a favor: te impulsará a no dudar de la misma manera en la que antes lo hiciste.
Reconocer el mérito de tus acciones te hace comprometerte con el sentimiento de saber terminada una labor difícil, eso inconscientemente creará hábito de excelencia. La condición inicial cambia, las capacidades adquiridas ya no son las mismas, sino mejores… y esto se nota, lo notarás tú, lo notarán los demás.

Nuevo_Gigante_icon_color

Cada vez que acabas encontrándole sentido a lo que haces se acorta la distancia para alcanzar tu desarrollo, felicidad y satisfacción, convirtiéndote <<incluso sin buscarlo>> en una versión más productiva de tu "yo presente".

-

Nuevo Gigante
Quienes son capaces de darle sentido a lo que hacen a diario tienen más probabilidades de alcanzar el éxito

Un buen lider siempre será alguien que aliviane la carga poniendo a punto la máquina, motivando y reconociendo a ese alguien que está haciendo bien las cosas. De ese modo, trabajar no supondrá para nadie una pesada roca que pese sobre sus hombros.

Trabaja apasionada y agradecidamente y estarás a menos pasos del éxito. 

Déjanos saber qué piensas en los comentarios. Ah, y si sientes que esta reflexión podría ser de
  • utilidad
  • discusión
  • necesidad
para alguien que conozcas

¡No olvides comentar y compartir!

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*